viernes, 15 de mayo de 2026

Las oportunidades pasan

Han pasado cosas, buenas y otras no tan buenas, pero al final, aprendizaje.

Hubo un día, en que amé y lo digo así, amé por última vez a una mujer, buena mujer, maravillosa mujer, con sus propios medios, demonios, ansiedades.

Y sí, todos ellos de su pasado, en este presente me tocó pagar los platos rotos, lo detesto muchísimo, porque un hermano o varios hermanos hombres le hicieron el daño que a mí me toca recibir.

Sí, claro, también cometí mis errores, ella me hizo ver que tengo un miedo, y es el miedo al abandono, ella me lo enseñó. Lo agradezco, ya que al saberlo hoy en día lo estoy trabajando con terapia.

Lo que me duele, y que seguramente a ella le duele mucho más, pero este espacio es mío, y hablo de mí, de mis dolores, mis miedos, mis demonios.

Esta relación inició porque yo me acerqué, me enamoré de una mujer que imponía a cualquiera que la veía; sabía quién era ella, menos yo, yo no sabía quién era o su participación dentro del grupo empresarial.

Yo solo sabía que me gustaba, ella solo nos visitaba una vez al mes, y me gustaba estar para poder verla. Y un buen día, me dije, si no es hoy, no será nunca más, y bueno, todo se dio.

Pero bueno, esos instantes los tengo muy presentes, cómo me enamoré, chingao, buenos momentos.

Pero si de algo estoy seguro, es que nada es para siempre, todo tiene un inicio y un final. Duramos más tiempo peleados que en pareja.

Fuimos un instante que nos ayudó para hacer cambios en nosotros, ¿Me arrepiento? No, para nada, doy gracias, ya que por última vez sentí emoción por una persona, eso es lo que más me duele, que al final, yo mismo tenía razón.

En un concierto entendí más que en los pocos meses de relación; entendí que solo busca su propio bienestar y comodidad, incapaz de entrarle a lo duro.

No quiero una pareja a la cual tenga que estar rescatando todo el tiempo, en todo momento, desde siempre e vivido una vida real, una vida sin sueños ni fantasías, todo basado en proyectos. Quizá es parte de que no funcionó; simplemente yo quería una realidad.

Ser el villano de las historias, tampoco es tan malo, en ese puesto aprendes mucho, enseñas más. No digo que no me cueste, claro que quiero ganar, claro que me gustaría llegar por las noches a los brazos de la mujer que amo y me ama. Pero bueno, solo me toca avanzar solo.

Disfruto de mi soledad, y mucho; también, claro, es otro inconveniente para relacionarme, sacrificar mis tiempos y espacios por alguien más, espero que lo valga.

Prefiero dejar que las personas vivan, disfruten, y se dejen encontrar por la persona correcta a sus vidas.

De momento, solo estaré de paso en la vida de alguien más.

Ahora tengo preguntas: ¿realmente qué me ofreces? ¿Qué gano al estar contigo? Que alguien me responda porque no ve un beneficio real en una relación.

No necesito las típicas y absurdas respuestas de, "mi amor", "estar a tu lado", etc., etc, todas esas respuestas prefabricadas, porque esas, respuestas son lo mínimo que debemos hacer por la persona que amamos, pero... realmente, ¿cuándo responderán las preguntas que en verdad importan?